Los robots en el mundo de la medicina

Los robots asistenciales han sido de gran ayuda durante la pandemia por la COVID-19

Los robots tienen muchas aplicaciones, pero dependen de los humanos para realizar sus tareas. El doctor Jesús Manuel Dorador González, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, explica algunas áreas de la robótica médica que han evolucionado notablemente en los últimos años. 

Robots cirujanos

En entrevista para UNAMirada a la Ciencia, página de divulgación de la UNAM, el universitario señaló que cuando iniciaron estos robots, eran más bien máquinas de teleoperación.

«Mediante un control el cirujano hacía el movimiento y el brazo robótico lo ejecutaba; pero los robots no realizaban actividades autónomas. Actualmente, estas máquinas quirúrgicas tienen la capacidad de (guiadas y supervisadas por un cirujano) acercarse al sitio donde se debe hacer un corte o sutura; y una vez ahí, llevan a cabo la instrucción de manera autónoma».

A decir del especialista, “son muy eficientes para actividades delicadas y repetitivas. Pueden corregir errores de pulso del cirujano y hacer suturas perfectas en sitios que serían de difícil acceso para el médico”. 

Además, hoy en día el cirujano puede estar en un lugar lejano al sitio donde el robot opera. Hace unos años, estas cirugías remotas eran problemáticas, pero hoy en día las telecomunicaciones han mejorado mucho y es posible la comunicación sin retrasos, prácticamente en tiempo real.

Robots para asistir en actividades cotidianas

Estas máquinas fueron diseñadas para asistir en tareas cotidianas a personas de edad avanzada o con discapacidad. Japón está a la vanguardia en este tipo de robots; sin embargo, en México también se trabaja en su desarrollo. 

La mayoría tiene pantallas que permiten la interacción con otras personas a través de videollamadas. Además, cuentan con sensores que monitorean parámetros físicos como temperatura, presión arterial, oximetría y cuentan con protocolos que les permiten contactar con algún familiar, médico o enfermera, en caso de que algo salga mal. 

El investigador destaca que un robot no puede sustituir el calor del contacto humano, pero hay casos en que esta falta de humanidad es positiva.

“Hay personas que requieren asistencia para ir al baño y para asearse, pero pueden sentir vergüenza si la ayuda se las brinda otra persona; pero podrían sentirse más cómodas si quien los asiste es una máquina”.

Los robots asistenciales también han sido de ayuda durante la pandemia por la COVID-19 porque pueden ser un intermediario entre los médicos y los pacientes para minimizar los contagios y disminuir la carga del personal médico. 

Cada día será más común que los humanos interactuemos con robots; por ello el doctor Manuel Dorador destaca la importancia de hacer estudios de ciencias sociales y humanidades que analicen los cambios que estas tecnologías generan en la sociedad para lograr interacciones cada vez más armoniosas.

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