¿Cómo influyen los factores sociales en la enfermedad?

La actual emergencia sanitaria no debe tratarse únicamente desde el punto de vista médico sino como un proceso bio-sociocultural.

La actual emergencia sanitaria no debe tratarse únicamente desde el punto de vista médico –solo como un brote epidémico— sino como un proceso bio-sociocultural.  

/Así lo explica la doctora Alejandra Monroy López, académica de la Escuela Nacional de Trabajo Social de la UNAM, en entrevista para UNAMirada a la Ciencia, página de divulgación de la UNAM.

“La COVID-19 también trae consigo complicaciones socioculturales, psicológicas, económicas, educativas que han trastocado y alterado los aspectos de la vida en sociedad».

Ha modificado nuestra cotidianidad, y con ello las formas de interacción en nuestros espacios personales, comunitarios, laborales, educativos, familiares, destacó la universitaria.

En ese sentido vemos cómo a nivel mundial, la pandemia de COVID-19 ha provocado y agravado desigualdades y problemas de la vida en sociedad: 

  • Trabajo precario y sobrecargado
  • Afectaciones en la economía informal
  • Desabasto de alimentos en algunas partes
  • Falta de acceso a servicios de salud
  • Incertidumbre económica para la mayoría de la población
  • Despidos masivos y cierres de empresas
  • Violencia e inequidades de género para la distribución de labores de cuidado y domésticas.

Así, el enfoque bio-sociocultural saca a la luz la complejidad de esta pandemia. 

Fundamental considerar el contexto del enfermo 

En las últimas décadas, la medicina se ha dedicado a atender los problemas de salud, priorizando la enfermedad como evento biológico, en la que existen cambios, alteraciones patológicas o agentes causales de lesiones con manifestación clínica. Este enfoque, muchas veces, deja de lado al enfermo como persona y a todo el contexto que influye en su padecer. 

“Padecer es la dimensión subjetiva de la enfermedad, esa forma absolutamente personal que tenemos todos para poder afrontar nuestra enfermedad».

Nunca la vivimos de manera lineal; es decir, siempre le otorgamos un significado, una forma única de vivirla, percibirla, explicarla y afrontarla, de acuerdo a nuestro contexto social y cultural, asegura la doctora Monroy.  

Algunas personas acudirán por atención médica desde el primer signo o síntoma y otras acudirán hasta tener un dolor insoportable o que los incapacite para llevar su vida cotidiana.

“Ningún paciente vive y enfrenta una enfermedad de la misma forma; además de las afectaciones en la dimensión biológica y/o fisiológica, su capital económico, social, cultural y simbólico influyen completamente en todo el proceso de la enfermedad”, agrega la especialista en investigación social y cultural de la salud.

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