Cigarros electrónicos: ¿qué tan tóxicos son?

Muchos usuarios de los e-cigarros los usan porque creen que les ayudarán a dejar de fumar, pero ¿qué tan cierto es esto?

Hoy en día, es común ver estos cigarros en puestos ambulantes, centros comerciales e incluso anunciados en redes sociales.

A pesar de que representan serios riesgos para la salud, muchas personas, principalmente los jóvenes, los utilizan como opción al cigarro de tabaco.

Gracias a su creciente popularidad, los fabricantes han creado una diversidad de oferta en su diseño y el líquido que usan tiene una amplia variedad de colores y sabores: menta, canela, café, chocolate o mojito, entre otros.

Muchos usuarios de cigarros electrónicos los usan porque los consideran una ayuda para dejar de fumar tabaco o porque creen que son inofensivos para la salud; sin embargo, la composición del vapor que emiten tiene sustancias tóxicas perjudiciales para la salud.

¿Qué son los e-cigarros?

Los e-cigarros o vapeadores son sistemas electrónicos de administración de nicotina (ends por sus siglas en inglés, electronic nicotine delivery systems), que sirven para que los consumidores inhalen nicotina en forma de vapor.

Los primeros vapeadores comercializados eran pequeños y parecidos a un cigarro de plástico; actualmente, algunos se asemejan a cigarrillos, a pipas normales de tabaco, incluso a bolígrafos.

“Aunque en un principio algunos e-cigarros tenían nicotina, ahora es una sustancia común en los e-liquid que son las soluciones líquidas para vaporizar», explica a Ciencia UNAM la doctora Guadalupe Ponciano, coordinadora del Programa de Investigación y Prevención del Tabaquismo de la Facultad de Medicina de la UNAM.

La nicotina tiene características que la convierten en una de las drogas más adictivas que hay. «Cuando la inhalas, el vapor de los e-cigarrillos llega al cerebro rápidamente (de 6 a 8 segundos) y produce un efecto de bienestar y de placer que engancha a mucha gente, pues quieren repetir la sensación.”

¿Ayudan a dejar de fumar?

Como en muchos países del mundo, en México la venta y compra de e cigarros está prohibida porque no hay estudios que demuestren su inocuidad, y no cuenta con el registro sanitario como medicamento o dispositivo médico otorgado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).

Además, a diferencia de lo que se cree, son pocos los estudios científicos que avalan que este producto sirva para ayudar a dejar de fumar. Sin embargo, estos productos siguen entrando al país de manera ilegal.

La falta de regulación y la ilegalidad de los e-cigarros hace posible que los fabricantes omitan información en sus etiquetas sobre su contenido; la composición de los colorantes; los saborizantes que se les agregan y la cantidad en miligramos de nicotina que contienen.

“Debido a que su forma y funcionamiento pueden ser muy similares al de un cigarro convencional, los e-cigarros no ayudan a erradicar las conductas cíclicas de los pacientes fumadores”, explica la doctora Ponciano.

Para el tratamiento de las personas que quieren dejar de fumar existen otros medicamentos no nicotínicos como la vareniclina y el bupropión, tabletas que han demostrado ser seguras cuando se utilizan en las dosis apropiadas y que ayudan a reducir el síndrome de abstinencia, tanto en intensidad como en frecuencia, y por tanto contribuyen de manera importante a la cesación”, concluye la experta.

Sustancias tóxicas de los e-cigarros

Tanto el e-cigarro como el cigarro de tabaco contienen una gran cantidad de sustancias tóxicas. Se ha demostrado que algunas de ellas producen cáncer en el ser humano, así como otras enfermedades.

En los e-cigarros, entre otros metales presentes en el proceso de calentamiento del líquido, pueden encontrarse minúsculas partículas de hierro, estaño, níquel y cromo. Los materiales más corrosivos que contienen son: cerámica, plástico, caucho, fibras de filamento y espuma.

Para conocer más sobre el impacto de los e-cigarros en la salud humana, especialistas de diferentes países estudian la composición y efectos del vapor, y además investigan el efecto de algunos e-liquid como el de sabor canela y cereza y sus efectos en el Dna de los consumidores.

Por otro lado, se hacen estudios de las baterías, ya que existen casos documentados en los que estos artefactos han explotado.

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