jue. Oct 22nd, 2020

Salud sexual infantil en consulta

La salud sexual va de la mano con la medicina y la psicología; ambas profesiones tienen la responsabilidad de educar en sexualidad desde edades tempranas.

En la primera parte de este artículo hablé sobre el reto que implica explicar a nuestros pacientes algunos aspectos del desarrollo sexual infantil. Y que la sexualidad es un concepto amplio integrado por varios elementos clave que deberían ser parte de nuestro lenguaje natural en nuestras consultas. 

En esta segunda parte, quiero compartir algunas de las inquietudes que trato de responder en los talleres que imparto sobre sexualidad. Una de ellas tiene que ver sobre la prevención del embarazo o las infecciones de transmisión sexual. Por ello, me parece importante que se aborde desde la medicina como complemento de la educación sexual.

Es menos frecuente encontrar quienes les hablen sobre lo que implica la violencia sexual en la adolescencia, incluida en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Otro ejemplo que me han comentado las adolescentes es cuando se encuentran con familias que le ponen un peso muy grande al tema de la “virginidad” y salen regañadas en consulta.

Para muchos profesionales de la salud es difícil explicar lo que esta palabra puede significar en el desarrollo sexual de la chica. Entiendo que no es fácil “meterse” en esa discusión, pero es parte de las dudas que surgen y que considero se deben visibilizar.

Tomando en cuenta que hay dudas diferentes por género, cuando se trata de adolescentes varones, ellos comentan que solo irían a una consulta para pedir condones, pero no saben a quién acercarse cuando tienen dudas sobre el tamaño del pene, por ejemplo. No sienten confianza con algún miembro de la familia y prefieren buscar por otro lado. 

Me parece que tenemos un grave problema de comunicación con la población infantil y adolescente en temas de educación sexual y lo que está sucediendo es que buscan respuestas en internet donde pueden ponen en riesgo su integridad y hasta su vida.

En este rubro tenemos un área de oportunidad para mejorar esa comunicación si tan solo pudiéramos incluir la salud sexual en los programas de capacitación.

Es probable que haya hospitales o instituciones que por su estructura no sea fácil incluir este rubro, pero el gremio se puede juntar y solicitar capacitación con asociaciones que están dispuestas a hacerlo, en algunos casos gratuitos en otros con costos de recuperación mínimos.

Tenemos que poder visualizarnos también como pacientes que asistimos a consulta buscando especialistas en salud, con la finalidad de entender qué asuntos me gustaría que me pudieran decir sobre el desarrollo físico, mental y por qué no sexual de mi hija o hijo.

Si tenemos empatía al estar del otro lado del escritorio podríamos entender esta necesidad de incluir la salud sexual en la salud general.

Si bien puede parecer que son temas que están en otra materia, sobre todo en la psicología, no es así; la salud sexual desde edades tempranas va de la mano con la medicina y ambas profesiones tenemos una gran responsabilidad de educar en sexualidad para un que la población sea sexualmente sana y por ende la sociedad también esté saludable.

En uno de los artículos previos descubrimos qué es sexualidad y salud sexual. Continuaremos con nuestras definiciones de elementos clave que integran la sexualidad.

SEXO: esta palabra tiene dos definiciones, una de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en términos del plano biológico es el “conjunto de características biológicas que definen al espectro de humanos como hembras y machos”. 

Para la mayoría de las personas, en el vox populi, la palabra sexo hace alusión a las relaciones sexuales, conviene tener en cuenta ambas definiciones y usarlas o entenderlas dependiendo del contexto que se presente en consulta. 

GÉNERO: es la suma de valores, actitudes, papeles, prácticas o características culturales basadas en el sexo. De manera tradicional hablamos de masculino y femenino.

IDENTIDAD DE GÉNERO: define el grado en que cada persona se identifica como masculina o femenina o alguna combinación de ambos.

Es el marco de referencia interno, construido a través del tiempo, que permite a los individuos organizar un autoconcepto y a comportarse socialmente en relación con la percepción de su propio sexo y género.

Cuando hablamos de identidad de género nos referimos a la diversidad sexual LGBTTTIQ y los significados son:

Lesbiana: mujer que se siente atraída por otra mujer.

Gay: hombre que se siente atraído por otro hombre.

Bisexual: persona que se siente atraía emocional y sexualmente por otro hombre y mujer.

Transgénero: persona que se identifica y se expresa con el sexo opuesto al de su nacimiento.

Transexual: persona que se identifica y se expresa con el sexo opuesto al de su nacimiento y opta por una intervención quirúrgica y/o tratamiento hormonal.

Travesti: persona que usa una vestimenta opuesta al sexo de su nacimiento de manera transitoria.

Intersexual: persona que nace con características biológicas que son consideradas como femeninas y masculinas.

Queer: personas que no rechazan su sexo de nacimiento pero que tampoco se identifican con otro en particular.

ORIENTACIÓN SEXUAL: vínculo emocional y/o erótico que una persona siente hacia otra del mismo género (homosexual) diferente género (heterosexual) y/o ambos géneros (bisexual).

Artículo (segunda parte y última) escrito por la psicóloga Elia Guillermo, Educadora en Sexualidad. Vicepresidencia de la Mesa Directiva de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC). Correo electrónico: elializz.mac@gmail.com
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