jue. Oct 22nd, 2020

COVID-19 y los riesgos de la “nueva normalidad”

En el contexto general, nos enfrentamos al coronavirus al que todos somos susceptibles; y que causa una enfermedad que ha sido mal interpretada en ciertos aspectos.

En México, la “nueva normalidad” ha sido bien aceptada por la población, pero sigue sin entenderse qué significa y a qué nos enfrentamos. Por algún momento, muchas personas imaginaron que el mundo iba a tener un cambio radical; que ya no íbamos a ser lo que éramos antes. 

Sin embargo, la nueva realidad se traduce en saber qué debemos hacer mientras estamos confinados y seguir tratando de controlar los contagios, destacó el Dr. Malaquías López Cervantes, docente en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

En México aún no se ha logrado controlar la pandemia; hay un gran número de muertes y un alto índice de letalidad, aunque no propiamente de mortalidad, tomando en consideración las muertes por cada millón de habitantes. 

“En el resto del mundo siguen luchando y el panorama no es favorable”, destacó el maestro en salud pública en el marco del Simposio de la Academia Mexicana de Medicina La Pandemia por SARS-CoV2, en tiempos de Semáforo Rojo Epidemiológico

En el contexto general, nos estamos enfrentando a un nuevo virus al que todos somos susceptibles; y que causa una enfermedad que ha sido mal interpretada en ciertos aspectos. 

“Partimos del error de pensar que la COVID-19 era como la influenza; es decir, que iba a tener una estacionalidad y características similares, que su impacto disminuiría al paso del tiempo y que se iban a desarrollar tratamientos efectivos rápidamente, incluso una vacuna a la brevedad”.

Además, estamos expuestos a información, que a partir de ciertos argumentos, busca generar optimismo. Por ejemplo, escuchamos que la mayor parte de los infectados tiene síntomas leves o de menor riesgo de mortalidad. 

Sin embargo, la COVID-19 ha mostrado una interacción inesperada con enfermedades crónicas que incrementa el riesgo de muerte; de acuerdo con las estadísticas actuales estamos tratando de regresar a la actividad social cuando aún hay contagios. 

Por ello, “si no entendemos cómo está nuestro entorno y no redefinimos la política de respuesta, considerando las condiciones actuales, estaremos en peligro de enfrentar un problema de mayor magnitud”, detalló el especialista. 

Es indispensable entender que aún no se tiene un tratamiento efectivo, ni una vacuna, tampoco se puede adivinar el fin verdadero de la epidemia. No hemos replicado los buenos ejemplos de precauciones y previsiones de otros países, como el caso de China y llegar al punto de no trasmisión. 

En este sentido seguiremos teniendo un aumento sostenido de la incidencia en contagios y posiblemente volvamos a métodos de restricción social; por lo tanto es necesario desarrollar nuevas formas de actividad personal que minimicen el riesgo de contagio.  

En esta situación “se debe ir más lejos, es necesario reorganizar el sistema de vigilancia epidemiológica para blindar áreas de alta vulnerabilidad y establecer mecanismos de atención temprana; establecer criterios epidemiológicos y económicos coordinados para el diseño evolutivo de la nueva normalidad”. 

Además, es fundamental establecer subsistemas de evaluación continua intensiva por lo menos en los próximos 12 meses; formar grupos de individuos previamente focalizados para hacerles vigilancia permanente durante un periodo determinado. 

Asimismo, desarrollar “escudos inmunológicos”, es decir, aprovechar a los individuos que ya han tenido la infección para ponerlos en actividades que interfirieran en la cadenas de transmisión; por ejemplo, que los médicos que ya poseen anticuerpos ante el virus sean la primera línea de contacto con los pacientes infectados. 

Es importante evitar que los familiares de pacientes se encuentren cercanos a los hospitales ya que alrededor de un hospital se vuelve un espacio de contagio  intensivo.

El experto destacó que México tiene muchas fortalezas, pero persiste un gran nivel de vulnerabilidad; la pandemia está activa y amenaza con intensificarse no solo en el momento actual, sino hasta producir rebrotes que podrían comportarse de manera impredecible. 

Es crucial definir con toda claridad la acciones de salud y de activación económica apoyados en un marco de autoridad bien definidos para apoyar a la población; así mismo se requieren estrategias que tomen en cuenta las características geográficas, numéricas poblacionales, educativas, la composición por sexos y las diversas variables que influyen sobre el comportamiento social, en tanto se logra obtener una solución real como lo es una vacuna.

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