jue. Oct 22nd, 2020

Lupus, enfermedad de difícil diagnóstico

En México, afecta a 5 millones de personas aproximadamente, de las cuales nueve de cada 10 son mujeres, de acuerdo con la Secretaría de Salud.

En este padecimiento pueden estar involucrados factores hereditarios, hormonales y medioambientales. El Lupus Eritematoso Sistémico es el más frecuente y se caracteriza por afectar las articulaciones, riñones, pulmones, corazón, piel y cerebro.

¿Qué es el lupus?

Se trata de una enfermedad autoinmune; es decir, se presenta cuando el sistema inmunológico tiene una alteración y no puede reconocer los tejidos sanos del cuerpo, por lo que produce anticuerpos contra ellos, afectando cualquier parte del organismo como articulaciones, piel o corazón.

Así lo explica la doctora Leonor Adriana Barile Fabris, en entrevista para UNAMirada a la Ciencia, página de Divulgación de la UNAM.

El sistema inmunológico generalmente es descrito como el responsable de producir anticuerpos para protegernos contra agentes externos que pueden provocar algún daño, como virus o bacterias.

De acuerdo con la académica de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Medicina de la UNAM, los síntomas del lupus son muy distintos en cada persona.

Se estima que un paciente visita en promedio 4 médicos antes de ser correctamente diagnosticado.

¿Qué causa el lupus?

El lupus es resultado de una combinación de factores. Existe una predisposición ligada a los genes del complejo mayor de histocompatibilidad, que están relacionados, entre otras funciones, con la generación de la respuesta inmunitaria. También puede existir una tendencia familiar. 

Otros de los detonantes de la enfermedad que se han identificado, todos relacionados con el funcionamiento del sistema inmune, son hormonas como el estrógeno, por lo que el lupus tiene una mayor prevalencia en mujeres que en hombres. 

Las enfermedades infecciosas, principalmente producidas por virus, así como la luz ultravioleta del Sol, también están relacionados con el desarrollo de lupus, destaca la académica.

Sin embargo, el principal reto es que existen criterios de clasificación pero no de diagnóstico. El médico podría sospechar que un paciente tiene la enfermedad si se presentan más de cuatro criterios, como afectación renal o neurológica, y a partir de estudios de laboratorio. 

Algunos síntomas comunes, pero no determinantes, que deben estudiarse antes de emitir un diagnóstico son: fiebre, pérdida de peso, malestar general, dolor e inflamación en las articulaciones, así como cambios en la piel como aparición de ronchas, piquetes, ampollas, ámpulas o las llamadas alas de mariposa que afectan la nariz y la cara.

Tratamiento farmacológico para el lupus

Aunque no existe una cura para el lupus, existen medicamentos que ayudan a que los pacientes tengan una remisión prolongada, es decir, que la enfermedad se mantenga en un estado de inactividad y con ausencia de manifestaciones clínicas. 

La especialista destaca que un paciente diagnosticado puede mantener controlada la enfermedad siguiendo el tratamiento farmacológico dado por los reumatólogos, siendo los más usados los antipalúdicos y antimalarios en casos de afectación en órgano menor o bien, hidroxicloroquina e inmunosupresores cuando hay manifestaciones en órgano mayor.  

Para la detección, los médicos solicitan estudios específicos como el análisis de anticuerpos antinucleares (examen de AAN), biometría hemática para ver si hay disminución de glóbulos blancos y exámenes de orina para identificar si el riñón está afectado.

El lupus puede dividirse en manifestaciones de:

  • Órgano menor, cuando afectan piel y articulaciones. 
  • Órgano mayor, cuando ataca la sangre y órganos que son vitales como riñones, pulmones, corazón, sistema gastrointestinal, sistema nervioso central o periférico.

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