mié. Sep 30th, 2020

Fundamental promover una salud sexual

Desde hace varias décadas se han hecho esfuerzos por incluir temas de sexualidad humana en la formación de profesionales de la salud.

¿Qué es la sexualidad? En una pregunta que tal vez no nos hagamos con frecuencia porque asumimos que sabemos lo que significa; sin embargo, no es así, lo que sí existe son barreras en la salud sexual que debemos eliminar.

¿Qué implica esto? Que podamos ejercer nuestra profesión con perspectiva de género y basada en los derechos sexuales como parte integral de la sexualidad humana.

Como antecedente histórico, desde 1974, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho grandes esfuerzos por incluir los temas de sexualidad humana en la formación de profesionales de la salud.

En una Reunión sobre Capacitación y Tratamiento en cuestiones de sexualidad humana: la Formación de profesionales de la salud (Meeting on Education and Treatment of Human Sexuality: The Training of Health Professionals) se expusieron algunos puntos que deberían ser considerados para hacer recomendaciones en torno a la sexualidad, incluida en la salud.

Asimismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Asociación Mundial de Sexología (WAS) se han sumado a estas convocatorias para seguir con las estrategias para incluir la promoción de la salud sexual en el sector de la salud. 

Dichas estrategias han logrado varios avances, entre ellos en el impacto del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en la salud, definición de salud reproductiva, reconocimiento de la violencia sexual, reconocimiento de los derechos sexuales como parte de los derechos humanos, de acuerdo con la OPS y la OMS, 2000.

Es importante que se conozca a qué se refiere cada concepto relacionado con la sexualidad humana como pieza fundamental en la elaboración de programas de salud sexual y para mejorar la comunicación entre quienes ejercen profesiones de salud y el público general. 

El objetivo de hablar de sexualidad es promover una salud sexual como persona y como sociedad; y para ello existen diversos comportamientos que los adultos deben mostrar para definirse como personas sexualmente saludables.

Y cada profesional de la salud debe conocer, practicar y entender dichos comportamientos, los cuales estableció el Consejo de Educación e Información sobre Sexualidad de los Estados Unidos (SIECUS).

La persona con un comportamiento sexualmente saludable:

  • Valora su propio cuerpo.
  • Busca información sobre la reproducción según sea necesario.
  • Afirma que el desarrollo del ser humano comprende el desarrollo sexual, el cual puede o no incluir la reproducción o la experiencia sexual genital.
  • Interactúa con ambos géneros de una manera respetuosa y adecuada.
  • Afirma su orientación sexual y respeta la orientación sexual de los demás.
  • Expresa su amor e intimidad en forma apropiada.
  • Establece y mantiene relaciones significativas.
  • Evita toda relación basada en la explotación y la manipulación.
  • Toma decisiones con conocimiento de causa respecto a opciones de familia y estilos de vida.
  • Muestra destrezas que mejoran las relaciones personales.
  • Se identifica y vive de acuerdo con sus propios valores.
  • Es responsable de sus propios actos.
  • Practica la toma de decisiones eficaz.
  • Se comunica de manera eficaz con su familia, sus compañeros y su pareja.
  • Disfruta y expresa su sexualidad durante el transcurso de su vida.
  • Expresa su sexualidad de manera congruente con sus propios valores.
  • Es capaz de reconocer los comportamientos sexuales que realzan la vida y los que son perjudiciales para sí mismo o para los demás.
  • Expresa su sexualidad a la vez que respeta los derechos de los demás.
  • Busca información nueva que le permita mejorar su sexualidad.
  • Utiliza métodos anticonceptivos de manera eficaz a fin de evitar embarazos no deseados.
  • Evita el abuso sexual.
  • Busca atención prenatal oportuna.
  • Evita contraer o transmitir infecciones de transmisión sexual, entre otras el VIH.
  • Practica comportamientos que promueven la salud, tales como reconocimientos médicos regulares, autoexámenes de los testículos o de los senos, e identificación oportuna de posibles problemas.
  • Muestra tolerancia hacia personas con diferentes valores y modos de vida sexuales.
  • Ejerce sus responsabilidades democráticas a objeto de tener influencia en la legislación relativa a los asuntos sexuales.
  • Evalúa la repercusión de los mensajes familiares, culturales, religiosos, de los medios de comunicación y de la sociedad en los pensamientos, sentimientos, valores y comportamientos personales relacionados con la sexualidad.
  • Promueve los derechos de todas las personas a tener acceso a información fidedigna acerca de la sexualidad.
  • Evita los comportamientos que conllevan prejuicio e intolerancia. Rechaza los estereotipos respecto de la sexualidad de las diversas poblaciones.

No te pierdas la segunda parte de este artículo en la que hablaremos de la sexualidad como un aspecto central del ser humano.

Artículo (Parte una de dos) escrito por la psicóloga Elia Guillermo, Educadora en Sexualidad. Actualmente está en la vicepresidencia de la Mesa Directiva de la Asociación Mexicana para la Salud Sexual (AMSSAC). Correo electrónico: elializz.mac@gmail.com
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