mar. Jul 14th, 2020

Vitamina C y su efecto protector

El ácido ascórbico participa en la síntesis de hormonas y neurotransmisores, la función inmune y en la cicatrización de las heridas.

La carencia de vitamina C, en los seres humanos, puede provocar hemorragias acompañada de una pobre cicatrización y lento proceso de curación de las heridas, así como anemia; su poder vitamínico radica en la prevención del escorbuto.  

La vitamina C tiene por función principal prevenir el escorbuto que es una enfermedad caracterizada por la aparición de equimosis, ulceraciones y hemorragias en las encías, dolores musculares y anemia. 

La vitamina C como un eficaz micronutriente en la fortificación de alimentos.
Revista Chilena de nutrición.

En la literatura antigua el escorbuto, enfermedad provocada por la deficiencia de vitamina C, estaba asociado con la neumonía como causa terminal en estos enfermos, señala la doctora Armida Báez Saldaña, en la publicación UNAMirada a la Ciencia.

La investigadora del departamento de Biología Celular y Fisiología del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, destacó que aunque actualmente el escorbuto es raro, en la antigüedad era común entre marineros a partir de dos o tres meses de estar en altamar. 

La vitamina C o ácido ascórbico fue aislado por primera vez en 1928 por Albert Szent-Gyorgy, quién también demostró su propiedad antiescorbútica en 1932.

En 1953, James Lind descubrió la cura del escorbuto por medio del consumo de frutos cítricos, ricos en vitamina C. Actualmente se sabe que su consumo diario está relacionado con pulmones saludables.

Beneficios de la vitamina C en el sistema inmune 

Muchas infecciones aumentan el estrés oxidativo: “los fagocitos (células del sistema inmunitario que se encuentran en la sangre) liberan agentes oxidantes -llamados especies reactivas de oxígeno- para desactivar los virus y matar a las bacterias. 

A la vez, los fagocitos usan un sistema especial de importación de ácido dehidroascórbico, que es una forma oxidada de la vitamina C.

Cuando el ácido dehidroascórbico entra a la célula, se transforma en vitamina C y la protege por su potente acción antioxidante, explica la especialista en esta página de la UNAM.

“Cuando el sistema inmunitario responde a patógenos como la influenza A disminuyen los niveles de vitamina C en plasma, leucocitos y orina”.

Estos efectos han llevado a que algunos médicos suplementen con esta vitamina a las personas con influenza, por ejemplo; y así evitar que se reduzcan sus niveles en los leucocitos y en el plasma.

Infección por el SARS-coV-2

El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, causante de la infección Covid-19, está compuesto por una cadena de ARN envuelta por una proteína, misma que cuando se une a la proteína llamada AC2, que existe en las células del pulmón, llamadas neumocitos tipo II, el virus se multiplica dentro de la célula y al hacerlo termina matándola. 

Mientras esto sucede, el ARN del coronavirus es reconocido por las células del pulmón como un patógeno y se producen citocinas, sustancias que provocan inflamación y fiebre. Estas a su vez reclutan a otras células del sistema inmunitario llamadas neutrófilos.

Estas últimas identifican la amenaza del patógeno y reaccionan destruyendo las paredes entre los alveolos pulmonares y los capilares sanguíneos.

Esto último tiene como resultado final que el líquido corporal se escape y se acumule en el pulmón, causando asfixia.

Existe en la literatura científica evidencia del efecto protector de altas dosis de vitamina C intravenosa, en experimentos de sepsis (fuerte infección en la sangre que provoca falla multiorgánica) inducida.

Administrada vía intravenosa, la vitamina C ayuda a mantener la barrera epitelial alveolar y a reducir la actividad de los neutrófilos que producen inflamación sistémica provocada por la sepsis.

En China hay un protocolo de investigación en el Hospital Zhongnan que tiene como objetivo evaluar la eficacia clínica y la seguridad de la vitamina C en el tratamiento de la neumonía por Covid-19.

Plantean que la infusión de vitamina C puede mejorar el pronóstico de las infecciones agudas graves del tracto respiratorio. 

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