mié. Abr 1st, 2020

El estrés y sus efectos en la salud

Si no controlamos el estrés podemos enfrentarnos a trastornos del organismo, como las enfermedades crónico-degenerativas.

Adaptarnos ante una situación estresante permitirá que varias de nuestras funciones vitales no se alteren. Si no controlamos el estrés podemos enfrentarnos a trastornos del organismo, como las enfermedades crónico-degenerativas.

A pesar de su connotación negativa, el estrés es un proceso fundamental en la interacción que mantenemos con nuestro entorno; un complejo proceso que involucra aspectos biológicos, psicológicos y socioculturales, de acuerdo a información de la revista ¿Cómo ves? 

El estrés no es una enfermedad, es una respuesta automática y natural del cuerpo ante situaciones desafiantes; los cambios positivos, negativos o imaginarios son capaces de detonarlo. Es necesario para actuar en la vida diaria.

Así lo expresa Argentina Robledo Domínguez, psicóloga de la Dirección General de Atención a la Salud de la UNAM, en un comunicado de la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM.

“Es un mal de nuestro tiempo; si es moderado es positivo y útil para realizar nuestras actividades cotidianas; pero si se vuelve crónico puede causar trastornos emocionales y enfermedades gastrointestinales y cardiovasculares”.

Por su parte, el doctor Víctor Manuel Rodríguez Molina, de la Facultad de Medicina de la UNAM, destaca a Ciencia UNAM, que cuando el sistema nervioso capta determinadas señales manda información al hipotálamo y la hipófisis.

“Estas estructuras nerviosas a su vez le “dirán” a las glándulas suprarrenales que hay una situación de estrés. Ante esto, el organismo responde produciendo una hormona, el cortisol.

En el mundo hay 7 mil millones de habitantes que sufren y seguirán sufriendo estrés, por lo que es importante saber cómo regularlo y adaptarse.

El culpable del estrés

El estrés puede darse por cuestiones físicas, ambientales, emocionales, neurológicas o condiciones médicas. Cualquier estímulo en un momento determinado nos puede producir estrés.

Por ejemplo, si estamos en un lugar en donde hace mucho calor, nos da sed y no tomamos agua, nuestro cuerpo empieza a deshidratarse y empezamos a entrar en estrés.

El organismo va a tener dos caminos ante un estímulo estresante. Puede tener una respuesta de adaptación y seguir funcionando sin ningún problema.

No obstante, si este estímulo se mantiene por periodos largos de tiempo, se convierte en estrés crónico pero también puede haber adaptación, lo cual se conoce como resiliencia

La segunda disyuntiva ocurre cuando nuestro organismo tiene una mala adaptación y se encuentra en una situación de vulnerabilidad, esto puede afectar nuestras funciones y provocar una alteración que llegue a producir una enfermedad o a dañar un órgano o sistema. 

“A partir de una mala adaptación de un organismo vulnerable, vamos a tener alteraciones del funcionamiento y a caer en el riesgo de la enfermedad crónica”, destacó el doctor Rodríguez Molina. 

Cómo reacciona nuestro organismo ante el estrés

Como seres humanos tenemos diferencias biológicas, historias de vida, experiencias previas, personalidad, que van a influir en cómo percibimos el estrés.

El hipocampo se encarga de uno de los tipos de memoria, la de corto plazo; estudios señalan qué ocurre con las neuronas de esta estructura si un sujeto es susceptible al estrés o si es resiliente. 

Si es susceptible habrá baja producción de nuevas neuronas, por el contrario, si es resiliente habrá mayor conectividad entre éstas.

Cuando alguien es susceptible al estrés va a producir una cantidad muy alta de sustancias inflamatorias, las mismas o muy parecidas a las que se producen cuando hay una infección.

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