mié. Abr 1st, 2020

El médico residente y su rol en el hospital

Además de su función laboral y académica, el residente participa en actividades docentes durante la especialización.

El proceso asistencial y educativo en las instituciones de salud implica diversos actores, uno de ellos es el médico residente (MR). México tiene una gran historia y tradición en su formación.

El MR es, por definición operativa, el profesional de la medicina que ingresa a una unidad médica receptora para realizar una residencia médica o especialidad.

Esta residencia se caracteriza por un conjunto de actividades académicas, asistenciales y de investigación que debe cumplir durante el tiempo estipulado en los programas académicos y operativos correspondientes, avalados y supervisados por una institución universitaria.

De esta manera, una residencia resulta de la necesidad e interés de un médico general por ampliar su desarrollo profesional con conocimientos, destrezas y valores sobre una especialidad médica.

Residente proviene del latín “residens”, y se utiliza para nombrar a la persona que vive en un determinado espacio, o al empleado o estudiante que vive en el lugar donde tiene su empleo o cargo.

Artículo ¿Tenemos claro lo que es la residencia médica?

Hace 50 años este concepto era textual, los médicos residentes vivían en el hospital incluso en los días no laborables, pero este formato se fue transformando con el paso del tiempo.

Ahora, deben dedicar la mayor parte de su tiempo y esto por varios años, de acuerdo con cada programa de residencia

El MR tiene dos funciones que se complementan, una función académica y una función laboral, destaca José Dávalos Morales
Profesor de Derecho Laboral, en la Facultad de Derecho de la UNAM, en su artículo Médicos residentes.

“En el aspecto académico el médico residente se ajusta a las normas que establezca su institución de educación superior para obtener su especialidad“.

Así, de acuerdo con el artículo, Vivencias y experiencias de médicos residentes mexicanos durante su primer año de formación académica, en México los residentes son expuestos, al menos, a condiciones legales y normativas.

Con base en la Ley Federal del Trabajo tienen una relación de laboral con la institución donde desarrollan su residencia y, para la Norma Oficial Mexicana, reciben educación de posgrado avalados por una universidad y deben cumplir un programa académico y uno operativo, se resalta en dicho artículo.

De esta manera, existe una relación laboral del residente con la unidad médica en la que participe, con ciertas características especiales, y aunque tenga como fin su adiestramiento para lograr una especialidad, esto no disuelve el vínculo que tiene como trabajador.

En lo académico, el residente rinde cuentas a las autoridades de su institución de educación superior; y en lo laboral está subordinado a un responsable: debe cumplir una jornada y tiene la obligación de cumplir con los deberes que le son impuestos en su función. Por esto recibe un salario.

El médico residente como educador

Está demostrado que el MR que participan en actividades docentes durante la especialización, aprende más de los temas que enseña comparados con aquellos que sólo estudia por su cuenta o asiste a conferencias.

Los factores más relevantes que inciden en el aprendizaje que ocurre al enseñar, incluyen la interacción social, la auto-explicación, la práctica deliberada con realimentación, y la metacognición.

De acuerdo con el artículo, El médico residente como educador lo encontrado en investigaciones latinoamericanas sobre el papel de este profesional de la salud es similar a lo reportado en países anglosajones.

El MR desempeña un papel importante en la formación de los demás residentes, internos, estudiantes de medicina y enfermeras, y no suele recibir instrucción formal para el desarrollo de competencias docentes.

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