lun. Feb 17th, 2020

Inflamación de los vasos sanguíneos: difícil de tratar

Una de más peligrosas es la arteritis de Takayasu; esta puede derivar en trombosis y daños cerebrales.

Una de las vasculitis sistémicas (inflamación de los vasos sanguíneos) más peligrosas es la arteritis de Takayasu (AT) porque puede derivar en trombosis y graves daños cerebrales, ya que impiden la correcta circulación de la sangre a los diferentes órganos del cuerpo. 

Las instituciones en México detectan en promedio 7 casos por cada mil. La AT es una vasculitis de grandes vasos que predomina en mujeres (entre 15 y 45 años). En nuestro país, la relación es de 6 por cada varón.

De acuerdo con información de la Facultad de Medicina de la UNAM, esta enfermedad se caracteriza por claudicación de extremidades, disminución del pulso arterial, diferencia de la presión arterial sistólica mayor de 10 mm/Hg entre ambos brazos y soplos sobre la arteria.

La arteritis de Takayasu tiene clínica confusa que puede llevar al diagnóstico tardío y se puede presentar de forma coincidente con otros padecimientos autoinmunes.

Y aunque la incidencia es baja, la AT representa un reto para los médicos porque el tratamiento es difícil y sin él, las consecuencias pueden ser mortales. 

Vasculitis sistémicas: de difícil diagnóstico y tratamiento

Las vasculitis sistémicas son un grupo de enfermedades complejas y heterogéneas que comparten un substrato patológico común: la inflamación de los vasos sanguíneos, con el desarrollo de isquemia y necrosis.

Asimismo, esta inflamación se caracteriza por el daño de los grandes, medianos y pequeños vasos y, por tanto, de órganos o sistemas.

Las vasculitis sistémicas suponen un importante reto diagnóstico para el clínico, ya que en función de los vasos y de los órganos afectados el espectro de manifestaciones clínicas es muy amplio y variado.

A pesar de los tratamientos inmunodepresores disponibles, su morbimortalidad sigue siendo elevada y su pronóstico depende en muchos casos de un diagnóstico precoz para evitar el desarrollo de daño irreversible.

La clasificación médica de la vasculitis no es unánime entre la comunidad científica, de acuerdo con el doctor José Moreno Rodríguez, director de investigación y enseñanza en el Hospital Juárez de México.

Así lo expresó en la Academia Nacional de Medicina, donde debatió con colegas médicos sobre el difícil diagnóstico de las vasculitis, según un comunicado emitido por el Foro Consultivo, Científico y Tecnológico.

El especialista señaló que en 1990 el Colegio Americano de Reumatología estableció sus criterios y la clasificación de estas vasculitis en varios tipos, los cuales han demostrado su ineficacia.

Síntomas sistémicos de vasculitis

De acuerdo con el artículo, Protocolo diagnóstico de las vasculitis sistémicas, los síntomas son inespecíficos y aparecen como resultado de la liberación de mediadores inflamatorios. La persona puede presentar fiebre, sudoración, fatiga, pérdida de peso, artralgias, mialgias y elevación de los reactantes de fase aguda (proteínas plasmáticas que sufren alteraciones durante la inflamación).

En ocasiones pueden ser las únicas manifestaciones de la vasculitis, y en esta situación se pueden plantear muchas otras opciones diagnósticas. Por otro lado, en algunos pacientes estos síntomas pueden estar ausentes.

Manifestaciones clínicas

Las vasculitis sistémicas pueden afectar a cualquier órgano o sistema en distintas combinaciones y, por tanto, los síntomas pueden ser diversos en cada paciente.

Las manifestaciones derivan, en general, de la isquemia por oclusión vascular y consiguiente disfunción de los órganos afectados (por ejemplo, las úlceras necróticas en la piel, los infartos renales o esplénicos, la mononeuritis múltiple o la pérdida de visión).

Otras manifestaciones derivan del incremento en la permeabilidad vascular o rotura de los vasos inflamados como, por ejemplo, la púrpura cutánea, la hemorragia alveolar o la hemorragia por ruptura de un aneurisma.

Causas de las vasculitis

Los factores etiológicos de las vasculitis son diversos e incluyen agentes infecciosos (15-20%), enfermedades inflamatorias (15-20%), medicamentos (10-15%) y neoplasias (5%). Y sin diagnóstico etiológico entre un 45 y un 55% de los casos.

Por ello, realizar una clasificación correcta de estas enfermedades es vital porque sólo así se podrá llegar a un criterio de diagnóstico certero y rápido, cuando aún hay tiempo. 

Tras sospechar una vasculitis deberá demostrarse inflamación de los vasos a nivel histológico, siempre que sea posible, o con pruebas de imagen en algunos casos.

Asimismo, es necesario descartar enfermedades que puedan simular una vasculitis como infecciones, coagulopatías, vasculopatías y algunas neoplasias.

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