mié. Sep 30th, 2020

Quemaduras y cáncer de piel: daños por rayos UV

Cada año se diagnostican alrededor de 130 mil casos de cáncer por melanomas que podrían ser prevenidos.

Diversos estudios señalan que la exposición solar es benéfica para algunas funciones celulares; sin embargo, también puede ocasionar arrugas, quemaduras de primer y segundo grado, y varios tipos de cáncer de piel. 

Los rayos solares ayudan a fijar la vitamina D y el calcio; son un intermediario para calcificar los huesos en países con poca radiación, como los nórdicos, donde se padece raquitismo y disminución de huesos.

Sin embargo, en sitios como México, con días soleados casi todo el año, una exposición de tres a cinco minutos es suficiente para obtener esa fijación, explica la doctora Rosa María Ponce-Olivera, dermatóloga del Hospital General de México.

Efectos dañinos del sol

La exposición excesiva al sol también puede agravar enfermedades de la piel que ya se tienen con anterioridad, como el lupus o alergias, y causar alteraciones cutáneas leves como la urticaria solar (ronchas). 

Ponce Olivera señala que la exposición a temperaturas extremas también puede producir alergias, es decir, reacciones fotoalérgicas que ocasionan que la piel se vea rasgada, reventada, hinchada o con erupción rojiza.

En la ciudad estamos expuestos a sufrir sus efectos. Por ejemplo, cuando vamos a un estadio deportivo, a un parque, o simplemente al trasladarnos de un lugar a otro. Por ello es importante evitar el contacto directo con la radiación y protegernos. 

¡Cuidado con la radiación ultravioleta!

La especialista explicó que la radiación ultravioleta (UV) se divide en tres fracciones: UV-A, la que más envejece la piel; UV-B, que genera propensión al cáncer en ese órgano, y UV-C, implicada en el desarrollo de varios tipos de carcinoma, y que anteriormente no recibíamos en el planeta porque nos protegía la capa de ozono, lo que hoy en día no sucede.

El primer daño de una radiación indiscriminada es la quemadura aguda, que se genera por una simple exposición. El efecto de piel roja o ‘ardida’ es una quemadura de primer grado, que pasa a segundo si incluye ampollas.

Otra afectación es el bronceado, que es un efecto de defensa de la piel a la radiación, en el que las células del color, llamadas melanocitos, producen más melanina para defenderse de las agresiones.

Algunas de sus consecuencias: la piel se engruesa para funcionar como pantalla protectora, se arruga pronto y se puede generar neoplasia (tumores). 

Las personas de piel oscura tienen células que producen naturalmente una gran cantidad de melanina, mientras que las personas de piel clara producen mucho menos por lo que tienen que protegerse más.

El melanoma y el sol

El más grave efecto de exposición al sol es el cáncer de piel. En personas menores de 40 años aumenta su incidencia a nivel mundial.

Se divide en dos tipos. El primero, llamado melanoma, que es maligno, y en el 95 por ciento de los casos produce lunares grandes con volumen de color café o negro. “Tienen producción de melanina, pero ya cancerosa”, explicó Ponce Olivera.

El segundo tipo, menos peligroso, pero mutilante, se llama cáncer no melanoma que tiene dos variantes: el carcinoma basocelular y el epidermoide.

El basocelular es el más común y está considerado el menos maligno porque no se expande a otra parte del cuerpo, aunque sí desgasta la piel, especialmente de la nariz y los ojos.

El epidermoide se distingue por la presencia de una cicatriz, lunar o bolita roja con venas, un levantamiento, hundimiento o úlceras.

Protección solar

De acuerdo a informes de la Fundación Mexicana para la Dermatología (FMD), se calcula que entre los 18 y los 20 años de edad, muchos individuos ya han recibido entre el 50% y el 80% de la radiación a la que se verán expuestos a lo largo de su vida, lo que incrementa la posibilidad de padecer cáncer de piel en un futuro.

Cada año se diagnostican alrededor de 130 mil casos de cáncer por melanomas que podrían ser prevenidos.

Bloqueadores solares: básicos

La dermatóloga recomienda el uso diario de fotoprotectores o bloqueadores solares, incluso en las ciudades. Arriba del número 30 es una protección solar adecuada. No obstante, señaló que aún éstos últimos solamente bloquean un poco más del tres por ciento de los rayos UV, y aunque sea total, no se tiene protección al 100 por ciento.

Por ello, sugirió cubrirse con ropa de algodón, gorra, lentes y reaplicar los bloqueadores cada cuatro horas, para una actividad cotidiana, y cada dos horas, si la persona va a nadar o a realizar una actividad de trabajo o deporte al aire libre que genere sudoración.

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