mar. Jul 14th, 2020

¿Se puede vivir con esquizofrenia?

Esta enfermedad es una de las diez primeras causas de discapacidad en el mundo.

Extremidades largas, un rostro pálido sin ojos, orejas, ni boca. En la espalda esconde seis tentáculos con los que ataca a sus víctimas. Se trata de un personaje que cobraba vida en la mente de Adriana, una joven de 22 años.

Esa fue una de sus primeras alucinaciones antes de recibir el diagnóstico de esquizofrenia los 16 años, trastorno que se sitúa como una de las diez primeras causas de discapacidad en el mundo. Afecta entre un 0.5 y 1 por ciento de la población en todo el mundo.

Los síntomas de la esquizofrenia se clasifican en dos grupos: positivos y negativos. “Los primeros, se refieren a las ideas delirantes, es decir, la persona tiene falsas creencias, por ejemplo, se siente perseguida o está convencida de que alguien puede adivinar sus pensamientos”, afirmó el psiquiatra Ricardo Ríos Flores, para UNAMirada a la Ciencia.

El profesor del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM abundó que en este mismo grupo están las alucinaciones, alteraciones que pueden involucrar a todos los sentidos con los que percibimos el mundo. Las más frecuentes son las auditivas (escuchar voces, ruidos, murmullos).

Los síntomas negativos se asocian con la disfunción física y emocional: desmotivación, dificultad para experimentar placer, problemas de socialización, agregó el doctor Ríos.  

Pero la esquizofrenia va más allá de estos síntomas. “Se trata de una enfermedad del neurodesarrollo, es crónica y neurodegenerativa. Se alteran procesos como la concentración, la memoria de trabajo y la cognición social –comprensión de la conducta de los demás.

Todo ello genera discapacidad en quien la padece. La familia es afectada, destaca el psiquiatra Iván Vargas, del Hospital Psiquiátrico Fray Bernardino Álvarez.

Los síntomas se manifiestan de manera distinta en en cada persona. Por ello se habla de un trastorno heterogéneo. “Se presenta más en hombres que en mujeres. La mayor parte de los casos se diagnostican entre los 15 y 24 años de edad, destaca el psiquiatra Mauricio Rosel Vales, Coordinador de la Clínica de Esquizofrenia del Instituto Nacional de Psiquiatría (INP).

Deseos de quitarse la vida

“La idea y los intentos de suicidio son comunes en la esquizofrenia. Más del 60% de los pacientes lo intentan al menos una vez”, indicó el psiquiatra Iván Vargas.

¿Se cura la esquizofrenia?

Los tratamientos son complejos al igual que la enfermedad. Actúan a diferentes niveles. La piedra angular son los fármacos y se complementan con grupos psicoeducativos, en los cuales la familia obtiene información acerca de la enfermedad para poder entender al paciente.

Al enfermo se le brindan herramientas para mitigar su discapacidad, afirma el psiquiatra Benjamín Guerrero, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la UNAM.

Además de los medicamentos es fundamental la terapia psicológica con enfoque cognitivo-conductual, la cual ayuda al paciente a identificar sus propios síntomas y cómo debe reaccionar cuando se presenta un episodio. Asimismo, le permite mejorar su comunicación con las demás personas, cómo desenvolverse en el trabajo o en la escuela.

“A pesar de las campañas de sensibilización hacia las enfermedades mentales aún no se logra vencer el estigma hacia estos trastornos. Esta es la barrera más importante para la búsqueda de atención”, abundó Benjamín Guerrero.

Alteración de neurotransmisores

De acuerdo con algunos estudios, los pacientes con esquizofrenia, presentan alteraciones en la estructura de determinadas regiones y tejidos del cerebro.

El hipocampo (involucrado en la memoria y aprendizaje), la amígdala (regula las emociones básicas) y el tálamo (integra la información que nos llega a través de los sentidos, con la excepción del olfato), presentan un menor volumen en comparación con el de los sujetos sanos.

Se ha constatado alteraciones en varios neurotransmisores (sustancias químicas con las cuales se comunican las neuronas entre ellas), principalmente la dopamina y el glutamato.

Estas desregulaciones sugieren la existencia de un aumento de la dopamina, lo cual dispara las alucinaciones (escuchar voces o ver cosas que no existen) o los delirios (sentirse perseguido o espiado).

Además, existen deficiencias en los niveles de glutamato, principal estimulante cerebral, lo cual afecta procesos como la concentración, atención y abstracción.

Causas de la esquizofrenia

No existe un origen único de la enfermedad. Por ello se considera multifactorial. Si bien la carga genética incrementa el riesgo de sufrir este trastorno, algunos factores prenatales, abusos en la infancia (sexual, físico, emocional) o el entorno familiar y social pueden desencadenar la enfermedad.

Aproximadamente, 20 por ciento de los pacientes tiene un antecedente familiar.

El reto actual es comprender cómo interaccionan los factores genéticos y ambientales en la manifestación o no de la esquizofrenia.

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