mar. Jul 14th, 2020

La depresión: más allá de la tristeza

La depresión es una enfermedad que afecta a más de 300 millones de habitantes en el mundo. En México, 12 de cada 100 personas entre 18 y 65 años la sufren.

En algún momento de nuestra vida, todos nos hemos sentido tristes, ya sea por la muerte de un familiar, un divorcio, despido del trabajo, entre otros. La tristeza es una emoción natural que todos experimentamos, pero no es igual a depresión.

Cuando hablamos de estar deprimidos, debemos referirnos al trastorno mental llamado depresión, que se caracteriza por la disminución del estado de ánimo que afecta el entorno familiar, laboral, social y de pareja de la persona.

Según la Organización Mundial de la Salud, en los últimos quince años, el número de personas con depresión o ansiedad ha aumentado cerca del 50 por ciento.

¿Cómo se siente una persona con depresión?

Quien la padece ya no disfruta de las actividades que antes le resultaban placenteras; se siente sin energía la mayor parte del día; desmotivado, le cuesta trabajo concentrarse. Además, se le dificulta conciliar el sueño o duerme mucho; puede perder el apetito o comer demasiado, destaca la doctora Dra. María Yoldi Negrete, médico psiquiatra del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

Los pensamientos negativos comúnmente invaden a las personas con esta enfermedad, lo que puede provocar que dediquen más tiempo y energía a pensar en sus problemas; es decir, maximizan las situaciones. Las cosas las perciben más complicadas de lo que son en realidad.

Causas de la depresión

De acuerdo con María Yoldi Negrete, las causas de esta enfermedad son múltiples, ya que están involucrados factores biológicos, como la carga genética y alteraciones en los neurotransmisores, que son sustancias químicas que se transmiten entre las neuronas, como la serotonina y la dopamina.

Asimismo, factores psicológicos, relacionados con experiencias de la infancia o con estrategias poco efectivas para enfrentar problemas, autoestima; y factores sociales, como falta de oportunidades laborales, violencia, situaciones estresantes. Así, la combinación de todos ellos vuelve más vulnerable a la persona y aumenta el riesgo de que presente la enfermedad.

“La depresión se debe a la interacción de varias circunstancias: nacemos con una predisposición, pero el que se desarrolle depende de situaciones que vivimos. Por ejemplo, la pobreza, la violencia y la exposición a situaciones traumáticas pueden desencadenarla o aumentar la probabilidad de desarrollarla más adelante.

Otro factor externo muy común es vivir al límite por tiempos prolongados, hasta que llega el punto en que la capacidad del cerebro de manejar tanto estrés se acaba”, explica la especialista. 

¿Cómo la sufren los jóvenes?

De acuerdo a la edad y género, los síntomas son diferentes. Por ejemplo, los niños con características depresivas suelen mostrarse irritables, desatentos y aburridos.

En el caso de los jóvenes, las conductas violentas son más frecuentes. Los jóvenes deprimidos frecuentemente se autocritican y en ocasiones pueden tener una mala imagen de sí mismos; llegan a pensar que son fracasados; hay quienes se sienten inútiles, rechazados o no queridos.

De hecho, estudios realizados por la Facultad de Psicología de la UNAM, muestran que en la Ciudad de México, dos de cada 10 infantes y adolescentes de entre ocho y 17 años, presentan síntomas depresivos.

Una de las peores consecuencias que puede generar la depresión es el suicidio. En México, aproximadamente 5 de cada 100 mil personas se quitan la vida. Las mujeres tienen más intentos de suicidio registrados, pero lo logran menos que los hombres, según el INEGI.

Tratamiento

Actualmente, se conocen muchas alternativas para combatir la depresión. Las principales son la psicoterapia y los antidepresivos. Sin embargo, en México, expertos en la materia calculan que sólo el 18% recibe tratamiento. Entre los problemas que existen para recibir una atención adecuada, está la falta de recursos, la estigmatización de los trastornos mentales y la evaluación clínica incorrecta.

Cuando una persona sospecha que tiene depresión, es recomendable que acuda al médico, a un psicólogo clínico o con un psiquiatra. Éstos deberán realizar una historia clínica para asegurarse de la presencia de un episodio depresivo, y evaluar si hay otras causas que puedan explicar los síntomas.

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